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TOXICIDAD EN LA MEZCLA DE ORINA Y CLORO EN LAS PISCINAS

TOXICIDAD EN LA MEZCLA DE ORINA Y CLORO EN LAS PISCINAS

Desde hace algunas semanas varios medios de comunicación se han hecho eco del peligro del cloro en las piscinas y la mezcla "explosiva" con la orina de los usuarios.

Estas noticias deben ser tratadas con suma cautela por los científicos cuando se transfieren a la sociedad.

Nuestro grupo de investigación de la Universidad de Córdoba lleva más de 6 años trabajando sobre estos temas y por ello me animo a escribir este artículo.

Varias personas me han preguntado mucho sobre este tema, algunos alarmados. Quizás sea importante retroceder en el tiempo y pensar que a finales del siglo XIX se empezó a tratar las aguas con desinfectantes clorados (lejía) para hacerlas potables, es decir útiles y adecuadas para su consumo evitándose enfermedades como la peste, el tifus, etc. Por lo tanto el tratamiento del agua para su potabilización es imprescindible para destruir virus y bacterias.

Una vez hecha esta aclaración empiezan los denominados "efectos secundarios", la materia orgánica del agua al interaccionar con estos desinfectantes originan nuevos compuestos que se denominan subproductos de desinfección (DBPs en terminología anglosajona).

El primero de ellos se descubrió en 1974 y fue el cloroformo. Desde entonces y gracias a la labor de numerosos investigadores de todo el mundo se ha encontrado que se pueden formar más de 500 DBPs dependiendo del tratamiento del agua (cloro y derivados, ozono, bromo y derivados, etc-).

Estos compuestos aparecen en las aguas tratadas de consumo y, a mayores concentraciones en las aguas de piscina porque las cantidades que se emplean de estos agentes desinfectantes se incrementan drásticamente; pero en cualquier caso a concentraciones mínimas (1-100 parte del tóxico por billón/trillón de partes de agua, para entendernos).

Es necesario indicar que algunos de estos compuestos (los más abundantes) están perfectamente regulados/controlados en aguas potables algo que se está extendiendo en algunos países al agua de las piscinas.

A partir de lo dicho la pregunta sería: ¿estamos seguros cuando se practica natación? De los resultados obtenidos por numerosos grupos de investigación (entre los que nos encontramos), no cabe la menor duda de que sí y de que es una actividad tremendamente saludable y recomendable para todas las edades, ya que sus efectos positivos superan cualquier riesgo que pueda ocasionar estos DBPs.

A lo largo de estos 6 años de trabajo con toda clase de usuarios podemos asegurar que no se ha observado nada anómalo en cuanto a enfermedades cancerígenas ni otras patologías. Es cierto que parte de estos compuestos aparecen en la orina y en el aire exhalado del personal pero se eliminan como máximo entre 1 y 2 horas después de la exposición.

Debemos estar muy tranquilos, hay numerosas personas que investigan/velan por estos temas. Los compuestos tóxicos nos rodean. Es mucho más peligroso respirar los gases de combustión de una moto o un camión/autobús cuando pasa cerca de nosotros y sin embargo nadie lleva mascarillas por la calle.

Para finalizar el tema de la toxicidad de los DBPs en piscinas, se puede minimizar con unas medidas de higiene básicas (ducha, empleo de gorros, etcétera), llenar las piscinas con aguas no tratadas (mejor pozos que de la red), filtrarla y reciclarla continuamente y ventilar adecuadamente las piscinas cubiertas, entre otras; todo ello redundaría en el empleo de menores cantidades de desinfectantes y, por ello, se minimizaría la formación de estos DBPs. Desde que empezamos a trabajar en estos temas todo mi grupo de investigación y la que suscribe practicamos la natación con gran satisfacción.